BUEN SIERVO Y FIEL

Día 43

DEVOCIONAL LEVITICO

Preparándonos para el encuentro”

Plan de Lectura: Mateo 25:14-30

Versículo Clave:

Y su Señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor. Mateo 25:21

 

La parábola de los talentos es la última que registra el Evangelio según San Mateo, precedida por la parábola de las diez vírgenes. Esta parábola fue utilizada por el Señor Jesús para comparar al Reino de los Cielos con un hombre que, yéndose lejos, llamó a sus siervos y les entregó sus bienes, en respuesta a la interrogante que sus discípulos le habían planteado en el Monte de los Olivos: Dinos, ¿cuándo serán estas cosas, y que señal habrá de tu venida, y del fin del siglo? (Mt 24:3) Los discípulos tenían la cosmovisión de un reinado mesiánico militarizado y terrenal, Jesús lo sabía muy bien. 
La narrativa del texto nos expone sobre un hombre rico que se va en un viaje largo (v.14), claramente representa a Cristo. Llamando a tres siervos les entregó sus bienes, al primer siervo dio cinco talentos, al segundo siervo dos y al tercero dio un talento (v.15). La Escritura claramente señala que se le dio a cada uno conforme a su capacidad (v.15b), es de notar que el hombre conocía muy bien a cada uno de sus siervos y la habilidad que tenían para negociar. Naturalmente el hombre, no quiere que su dinero este ocioso durante su ausencia. No hay mucha certidumbre sobre la equivalencia del talento, el valor difería de un lugar a otro y de una época a otra y también dependía del metal que se usaba fuese oro, plata o cobre. El peso de un talento era de 34.27 kg aproximadamente. Lo que si estamos seguros es que a cada siervo se le adjudico la mayordomía de una enorme fortuna. El texto bíblico continúa relatando que el siervo a quien se le había encargado cinco talentos fue y negoció con ellos y ganó otros cinco talentos (v.16) la sagacidad de este siervo era evidente, impulsado por las órdenes de su amo no dudó ni un instante en duplicar la fortuna, conocía al dueño de tan gran riqueza y aunque desconocía el tiempo que tardaría en regresar del extranjero fue diligente y responsable. La responsabilidad de este siervo radicaba en la obediencia, y esta obediencia reposaba en tener claro que los talentos no le pertenecían a él, más bien eran absolutamente de su amo. “Asimismo el que había recibido dos, ganó también otros dos(v. 17)
Semejante al primer siervo, aunque con menos cantidad de talentos, este actúo de manera solícito y competente. No considerando la cantidad de talentos que habían quedado bajo su administración, más bien cumpliendo cabalmente con su deber de multiplicarlos. Pero el tercero literalmente no hizo nada, solo fue y cavó en la tierra y escondió el dinero de su señor. Como en la antigüedad no había bancos, era común que se enterraran los objetos de valor. Su actitud fue completamente opuesta que los anteriores, actuando de manera insensata, irresponsable, inconsciente, irreflexivo, impetuoso y perezoso.
Después de una ausencia prolongada, el jefe regresó del viaje y los llamó para arreglar cuentas con ellos (v.19) Tarde o temprano el amo retornaría, para los primeros dos siervos era un tiempo tan anhelado, preparado y trabajado para entregar fielmente a su amo lo que habían generado, para el tercer siervo representaba lo contrario. El primer siervo presentó cinco talentos adicionales a los que le habían otorgado en un principio y los rindió a la fortuna de su amo. Su fidelidad fue elogiada inmediatamente por su amo, la expresión que recibió por esa diligencia realmente es asombrosa <<Bien, buen siervo y fiel>> El amo no exalto la cantidad que le había sido devuelto, más bien le honro su lealtad. La respuesta del señor muestra que era un hombre amable y generoso. Ante los ojos de su amo había demostrado ser completamente digno de toda confianza. “...sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor(v.21). El primer siervo respondió satisfactoriamente a la encomienda, su recompensa era compartir la felicidad junto a su señor.
De la misma manera el segundo siervo, entregó 2 talentos adicionales a los que le habían puesto bajo su mayordomía (v.22), su señor le dijo exactamente las mismas palabras que al primer siervo (v.23), él también es bueno y fiel, tan excelente como su consiervo anterior. Lo que importaba era esa integridad moral y lealtad que había mostrado.
Finalmente ha llegado el turno de que el tercer siervo presente su informe ... Señor, te conocía que eres hombre duro, que siegas donde no sembraste y recoges donde no esparcisteAl parecer, las acciones del tercer siervo son consecuencia de que no ha entendido bien quien es su señor y eso lo manifiesta en vagancia y mala administración. La perspectiva que tenia de su amo es semejante a la de un hombre tirano, malévolo, abusivo, inflexible, severo, inmisericorde, uno que exige más de lo que tiene derecho a exigir. Por si esto fuera poco inmediatamente justifica su irresponsable manera de proceder diciendo: <<por lo cual tuve miedo y escondí tu talento en la tierra; aquí tienes lo que es tuyo>> (v.25) Nunca existió el mínimo intento por generar algún beneficio al talento que le habían conferido.El verdadero problema era la pereza malvada del siervo infiel, perdiendo tanto el respeto como el temor a su amo. El señor reprobó completamente la negligencia de aquel siervo. La maldad de su corazón le impidió ver por los beneficios de su amo, su arrogancia ante la tarea asignada determinó el rumbo de su alma. Su destino estaba marcado pues fue despojado del único talento que poseía y echado en las tinieblas de afuera, donde serán reunidos aquellos desobedientes, desleales, infructuosos, cobardes y amantes del mal, allí será el lloro y crujir de dientes. William Hendriksen dice: “Mientras los otros dos siervos habían estado ocupados trabajando en la planificación de métodos para multiplicar en forma honrada el capital de su amo, este individuo impío y perezoso había cavado un hoyo sin comprender que en un sentido lo estaba cavando para sí mismo” La enseñanza de esta parábola es clara, Jesús ascendió al Reino de los Cielos y pronto regresará. La hora y el día nadie la conoce, solo está en Potestad de Dios el Padre conocerlo. El ha provisto a cada uno de los que fielmente llamó a salvación de tareas especificas que buscan traer gloria y honra a Su Nombre (Efesios 2:10) ¿Estamos actuando de manera diligente a cada una de las asignaciones del Señor? ¿Nuestra actitud es superior a la del siervo negligente? ¿De qué manera respondo al favor de Dios en mi vida? El Señor nos ayude a corresponder fielmente al llamamiento que nos ha dado, traer Gloria y Honra a Su Nombre debe ser nuestra mayor prioridad, cumpliendo en todo tiempo Su Soberana Voluntad. No debemos tener por tardanza Su retorno, al contrario, debemos velar, esperar y trabajar fielmente. Mantengamos una plena expectativa real del retorno de Jesús. El Apóstol Pablo le escribió a Tito, diciendo: Pues Dios ha mostrado su bondad, al ofrecer la salvación a toda la humanidad. Esa bondad de Dios nos enseña a renunciar a la maldad y a los deseos mundanos, y a llevar en el tiempo presente una vida de buen juicio, rectitud y piedad, mientras llega el feliz cumplimiento de nuestra esperanza: el regreso glorioso de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo (Tito 2:11-13). 

 

Esperamos ese día tan anhelado y glorioso cuando miremos al Autor y Consumador de nuestra fe diciendo: BUEN SIERVO Y FIEL… entra al Gozo de Tu Señor. 

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