¿Cómo entraste aquí, sin estar vestido de boda?

Día 36

DEVOCIONAL LEVITICO

“Preparándonos para el encuentro”
Plan de Lectura: Mateo 22:1-22
Versículo Clave: Porque muchos son llamados, y pocos los escogidos. Mateo 22:14

¿Cómo entraste aquí, sin estar vestido de boda?

 

Actualmente la OMS ha pedido al público en general no salir de fiesta para prevenir nuevos brotes de Covid-19. Es la noticia que sobresale en las columnas de cualquier medio de comunicación. Sin embargo, antes de que se presentará la catástrofe mundial que atravesamos, muchas personas disfrutaban andar de fiesta en fiesta. ¿Con que frecuencia acudías a eventos sociales?

Un alto índice de jóvenes y adultos han tenido la oportunidad de ser invitados a cualquier evento social, concretamente a alguna boda de familiar, amigo o conocido, si bien, a la mayoría nos encanta la idea, ya que es una buena oportunidad para convivir y porque no, hasta estrenar un buen outfit. No obstante, no todas las bodas son iguales, dado que algunas requieren que sus invitados cumplan con ciertas especificaciones de vestimenta para ser dignos invitados, por ejemplo, hay bodas que solicitan un estilo de atuendo: informal, casual, formal, formal playa, etiqueta, etiqueta rigurosa, gala, etc., solo por mencionar algunas. Ahora bien, ¿qué pasa si no cumplimos con el requerimiento? ¿Podemos entrar al evento? ¿Cómo nos sentimos por no llegar de manera adecuada? Este pequeño preámbulo nos permitirá familiarizarnos con la enseñanza que Nuestro Señor Jesucristo refirió al pueblo reunido en la Ciudad de Jerusalén (Mt. 21:18), a los principales sacerdotes y fariseos (Mt.21:45).

El día de hoy meditamos en la Parábola de la fiesta de bodas (Mt. 22:1-14). Solo para recordar, una parábola es un método de enseñanza que utilizaba recurrentemente Jesús para compartir verdades espirituales a través de elementos o experiencias comunes que se encontraban a su alrededor. La finalidad de las parábolas era enseñar sobre el reino de los cielos (Mt. 13:11). En esta parábola, el énfasis radica en el gozo, el gozo festivo de la participación en el Reino, y el cuadro de la fiesta de boda comunica de manera hermosa el simple placer de formar parte del Reino.

En la narrativa de la porción bíblica, un rey preparó una fiesta de bodas a su hijo, y envío a sus siervos en tres ocasiones para llamar a los invitados, sin embargo, los convidados no hicieron caso en las dos primeras invitaciones, hasta el punto de matar a los mensajeros del rey. El rey sin dudarlo un instante eliminó a aquellos homicidas y les quemó su ciudad. Las bodas estaban listas, pero los convidados no eran dignos, entonces el rey por tercera ocasión dio la indicación a sus siervos de ir por los invitados, en esta ocasión tendrían que ir por los caminos, y sin dudarlo convidaran a todos aquellos que encontraran por doquier. La fiesta de bodas finalmente se llenó de asistentes. El rey se presentó a la fiesta, y vio allí a un hombre que no estaba vestido de boda. Y le dijo: Amigo, ¿cómo entraste aquí, sin estar vestido de boda? Más el enmudeció [...] Porque muchos son llamados, y pocos escogidos (Mt. 22:12,14)

Por lo menos hay 5 elementos importantes que se revelan en esta parábola:

  • a) El rey tiene preparada fiesta de bodas a su hijo. (v.2)

  • b) Hay una invitación de por medio. (v.3)

  • c) Es necesario un vestido de boda para ser parte de la fiesta. (v.11)

  • d) El rey cerciora que los invitados sean dignos. (v.12)

  • e) De la multitud de llamados, solo algunos son escogidos. (v.14)

El rey tiene preparada fiesta de bodas a su hijo (v.2). Sin temor a errar, el rey de esta parábola refiere al Único Sabio y Soberano Dios, Quién ha dispuesto de la mayor fiesta en la que participarán Sus redimidos, esto es, la gloriosa consumación de la redención en Cristo Jesús. Cuando dulce amor del rey que le ha placido convidarnos a la fiesta de bodas de su hijo.

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Hay una invitación de por medio (v.3). En la parábola se menciona 3 veces que los siervos del rey fueron a buscar a los convidados (vv. 3-4, 9). La primera invitación (v.3) probablemente haga alusión a los profetas del Antiguo Testamento que Dios había enviado a Su pueblo, quienes tenían la encomienda de llamar a una verdadera y sincera comunión con Dios, sin embargo, no atendieron al convite. La segunda invitación (v.4) puede referirse a la labor que tendría Juan el Bautista, a Jesús mismo y los apóstoles de Jesus tocante a pregonar: el reino de los cielos se ha acercado (Mt.3:2, 4:17). La tercera invitación (v. 9) dirigida a los gentiles (a personas como tú, y yo que no somos originarios de Israel), llevada a cabo por los discípulos de Jesús (la iglesia universal), mediante la legitima proclamación de las Buenas Nuevas.

Es necesario un vestido de boda para ser parte de la fiesta (v.11).¡No es la vestimenta que quieres, es la que te han solicitado! En tiempos remotos, particularmente en el Cercano Oriente, a una persona que quería entrar en la presencia del rey se le exigía que usará una vestimenta que le era enviada previamente por el monarca, siguiendo esta línea, es probable que el rey estuviera esperando a cada convidado con las vestiduras correspondientes. ¡Al fin y al cabo no es tu fiesta, sino la del rey! No es como quieras vestirte, es como al Rey le ha placido que vistas.

El rey cerciora que los invitados sean dignos. (v.12)El rey se dirigió hasta donde estaba el intruso, y amistosamente le dijo: Amigo ¿cómo entraste aquí, sin estar vestido de boda? Sin duda alguna el rey lo identificó como alguien indigno, la pregunta del rey dejó al hombre sin palabras, pues este no pudo justificarse delante del rey, su silencio marcó su destino final pues inmediatamente fue atado de pies y manos y fue echado afuera al lloro y crujir de dientes (v.13). Únicamente el rey puede determinar fielmente quienes son aquellos dignos que pueden participar de la fiesta que Él ha preparado.

De la multitud de llamados, solo algunos son escogidos. (v.14). Hay una invitación general para los que asisten a la fiesta, pero solo unos cuantos reciben el regalo de la gracia soberana de Dios para permanecer en ella. Ningún mérito humano es suficiente para ser parte de los escogidos, todo reposa sobre la Divina Elección.

En conclusión. La invitación que el Señor hace para ser partícipes de la gran Ceremonia, es decir, la consumación de la Obra Redentora del Unigénito Hijo de Dios , la cual a nosotros por medio de las Buenas Nuevas, el Señor permita que esa invitación y ese llamamiento eficaz nos conduzca a la salvación y la gloriosa proclamación del Evangelio resplandezca en nuestros corazones produciendo un genuino arrepentimiento y fe en la Persona de Jesucristo, esa invitación está envuelta en un sobre de gracia, en la que se especifica el requerimiento de la vestimenta que necesitamos para asistir, esto es, la justicia de Cristo imputada e impartida por Dios en nuestra vida (Romanos 3:24- 25), pues sin ella será imposible ser aceptados a tan gran Festividad. El Señor se complazca en elegirnos de acuerdo con el amoroso designio de Su Voluntad (1 Pedro 1:2). Por la gracia de Dios el pecador debe vestirse de Cristo(Rom.13:14, Efesios 4:24) para poder tener acceso a la Majestuosa Celebración y el rey replique: Estás aquí porque te he llamado y estás vestido de bodas.

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