Re-calculando

No sé si eres bueno con la tecnología, pero a veces a mí se me hace difícil. A veces mi teléfono o computadora no funciona como debería y para serte honesto, en esos momentos me siento muy frustrado. Recuerdo las épocas en que usábamos las antiguas computadoras y estas cosas sucedían, lo primero que hacíamos era sacudirlas o darle un pequeño golpe a la pantalla para ver si funcionaba, pero en realidad lo que se necesitaba era simplemente alguna reprogramación del sistema. Para los teléfonos inteligentes, hoy en día diríamos que necesitaban una “actualización”.

Desde que comenzaste este viaje de fe, puede que te hayas encontrado luchando y pensando que esta pasando y que necesitas un arreglo y tal vez hasta pienses que la mejor solución es castigarte por no vivir y actuar de la manera que piensas que deberías hacerlo.

¡Amigo, sé exactamente cómo te sientes! Pero, así como con esa vieja computadora mía, no precisas de alguien que te sacuda por fuera, pero simplemente necesitas re-calcular la forma en la que vives. Necesitas una actualización por dentro.

En la Palabra de Dios somos animados a enfocarnos en todas las cosas buenas, somos animados a “fijar nuestros pensamientos en lo que es verdadero, honorable, recto, puro, hermoso y admirable.” Si comienzas a enfocar tu mente en todas las cosas buenas que puedes experimentar a través de Jesús, tus acciones  comenzarán a seguir ese curso. La próxima vez que te enfrentes con el dolor, de a poco podrás perdonar, o cuando te encuentres con una situación negativa, podrás hablar vida en medio de ella. De a poco serás capas de hacer lo (que tienen como) correcto cuando te enfrentes a esas decisiones difíciles y comenzarás a ser esa persona amable, que anima a otros y amorosa y que puedes ser.

¿Así que por qué no decides cambiar tu enfoque? Porque tu enfoque determinará el estado de tu corazón y tu corazón determinará tus acciones. ¡Enfócate en Jesús! ¡Y en el propósito maravilloso que Él tiene para tu vida!

“Concéntrense en todo lo que es verdadero, todo lo honorable, todo lo justo, todo lo puro, todo lo bello y todo lo admirable. Piensen en cosas excelentes y dignas de alabanza.” Filipenses 4:8 (NTV)

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